Categorías: Bares de copas y pubs
Succo 30-10-2007 21:19
El Vhada es un lugar que siempre está disponible pero que es totalmente impredecible. Cuenta con la gente necesaria para generar un ambiente agradable todos los días de la semana. Es más, cuando más a gusto se está podría decir que es de domingo a jueves porque los viernes y sábados, como todo, se llena demasiado y ya no se está tan a gusto.Lo de impredecible lo digo porque nunca sabes muy bien con qué te vas a encontrar en cuanto a lo musical. Tiene momentos punk, rock, pop, disco o incluso tecno dependiendo de quién esté pinchando. Porque en el Vhada mete mano mucha gente. Quiero decir que detrás de la barra puedes llegar a ver a cinco personas y, claro, cada uno tiene su gusto musical y todos tienen su momento. Es una lotería y quizá sea lo peor a no ser que Juanma Cidrón, un dj conocido en la provincia, tome las riendas.Todo el mundo se conoce en el Vhada. Siempre están los mismos y eso hace que puedas acudir allí solo porque te vas a encontrar con alguien. Es totalmente predecible y eso también tiene su parte positiva y su parte negativa. Por un lado, es complicado ver gente nueva pero, ¿para qué la quieres si estás verdaderamente a gusto con tu gente? Para conocer nuevas mentes ya tienes otros lugares.El local es oscuro, con el humo necesario y una especie de luces de neón que pueden hacerte dar la nota si llevas encima algo blanco. Hay que evitarlo. Suele dominar el buen rollo precisamente porque todo el mundo es conocido y no faltan a la cita diaria con el Vhada. Es sencillo que allí te dé la hora de cerrar y que el segurata de la puerta, porque lo tiene y es lo más desagradable del lugar, vaya hasta ti para 'invitarte' a irte. Sin embargo, cuando los dueños o camareros se motivan y están a gusto, le dicen al gorila que se puede ir, cierran la puerta y nos podemos quedar dentro unos cuantos pasando un buen rato y escuchando buena música hasta que nos dé la gana, sin que nadie te dicte la hora a la que te quieres ir a la cama.El bar lo abren a eso de las cuatro de la tarde y es una buena hora para ir. Ponen la música seleccionada para ese momento de sobremesa, una apuesta por un jazz ideal para un momento de modorra y que significa un punto de fuga al ajetreo diario.